El tiempo funciona sin pilas.
Los trenes no esperan y se
largan.
Los
capuchones de los bolígrafos se pierden.
Las palabras son inversamente proporcionales a todo
lo que queremos decir.
La batería de los móviles siempre
falla.
Las
miradas ya son sin compromisos.
Las drogas un medio de vida.
La música
pierde interés por sus letras.
Los
zapatos se desgastan.
El amor
se denuncia por malos tratos.
Los sueños
siempre llegan con retraso.
El pasado te hace rebobinar tu vida.
Los días
martes y trece conspiran contra a ti.
Los besos se agotan.
Las leyes
se imponen sin venir a cuento.
El tabaco
mata.
Los lunes
son odiosos.
Los
compromisos se desentienden.
Las luces se
funden.
Tu maleta pesa más de la cuenta.
Los autobuses marean
Los sentimientos se confunden.
Los semáforos se ponen colorados si los miras.
Los bordillos están dónde no te los esperas.
Las prisas te
retrasan.
Los tipos
malos son muy malos y los tipos buenos no son tan buenos.
Pero por una sola sonrisa, o por un solo momento de felicidad, aunque sea por un instante, por eso vale la pena vivir cada día.
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