La hija de mi vecina está embarazada. Tiene 15 años, no es que sea una perra o algo por el estilo, en realidad es algo peor. Cuando le pregunté me dijo que había quedado embarazada sin haber estado con nadie. Le pregunté al papá –pura curiosidad morbosa- y me dijo lo más loco del mundo: que la había embarazado su peluche.
-¡Cómo! –dije yo. Me contó que hacia un par de semanas le habían comprado un peluche de perrito. Una cosa adorable (La vi con mis propios ojos). Resulta que la niña se despertaba con pesadillas y la extraña sensación de ser tocada. El padre preocupado puso una videocámara en un rincón del cuarto y así tener un registro de lo que pasa durante la noche. Cuando a los dos días el papá vio el video, por poco le da un ataque. El peluche gordo, peludo, de cara amable y brazos cortos se subía sobre la niña dormida, sacaba su miembro por debajo de todo el relleno y comenzaba a montar a la pequeña, ella se retorcía y el peluche con cara de diablillo reía y gemía a medida que la penetraba.
Ahora la joven tiene 7 meses de embarazo. Sus padres intentaron que abortara pero el pequeño monstruo les dijo una noche que los degollaría frente a ella, así que lo dejaron crecer. El bebé en su vientre es saludable, afirman los doctores. Un perfecto niño varón. Hace unos días los padres desesperados, buscaron un exorcista y sacaron al muñeco de la casa, sin embargo todos los días aparece en la cama de la niña, como recordatorio de quien es el progenitor de la criatura que lleva.
Así que cuidado, no se dejen engañar por los hermosos rasgos, nunca saben qué o quien vive bajo todo ese encantador relleno.
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