jueves, 27 de octubre de 2011

La gente y ella.

No me gusta la gente. Y si me gusta los quiero muy lejos de mí. No me gusta la gente, ni entiendo sus preguntas. No me gusta la gente, pero no me gusta estar sola. No me gusta la gente pero me gusta estar con ella. Me gusta tomarla de la mano cuando puedo, aunque ella la aleje siempre. Me gusta robarle los besos, solo entonces son más dulces. Me gusta apoyar mi cabeza en su hombro e imaginar los lugares en su cuerpo que quisiera acariciar. No me gusta la gente como me gusta ella.

Su piel tostada y dócil, su cabello negro y ondulado, sus largas pestañas y la suavidad de sus manos. Como me gusta ella, si tan solo pudiera decirle que quiero ser yo con quien sueña. Pero ella tiene a otra, otra que le da el amor que yo quisiera regalarle. Otra que estrena sus besos y la dulzura de su lengua. Otra con quien tiembla cuando el fuego del amor está apaciguado.

Ella sueña con otra y yo… yo muero por ella.

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