martes, 22 de noviembre de 2011

Pesadilla

Las batallas internas son siempre las mas duras de librar. Decirlo todo y que no valga. Cuando sabemos que algo nos hace daño pero lo queremos tercamente. Que un suspiro te haga viajar hasta donde mis besos no te llevaron. Salir a la calle y recordar mis lugares favoritos. Mirar mi cuerpo y verte haciéndome mujer. 

Mi ropa manchada con tu aliento. Tu boca bebiendo de mi alma. Bórrate como el polen de mi ropa. Alérgico como el polvo. Caminar entre los carros para sentir algo de emoción. Que te miren de arriba a abajo con lascivia y solo asco recojas de eso.

Que la amnesia tome posesión de tu mente y no veas mas la luz al pensar en mi rostro. Nunca te arrepientas de lo que dices, porque te mientes a ti mismo. Toda tu ropa marchita junto a la mía. La soledad de mi alcoba y la cocina. Mis manos rotas al acariciar tu ausente rostro. Yo evaporándome con el ruido de un susurro. Con la voz de los mudos te grité que te amaba, tú escuchaste como los sordos y partiste siguiendo un ritmo ciego. ¿Cuántas veces te deleitabas haciéndome feliz? 

Ahora está marchito, maldito, manchado y muerto.

No importa que tan difícil sea, la costumbre a veces vence a la razón. Si quererte fue tan fácil como respirar, olvidarte es como morir mil veces.

Las cosas no desaparecen a antojo, pero ojala lo hicieran

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