A veces las circunstancias nos dictan sentencias que no imaginamos y que son irrevocables.
Maldita distancia que tanto se siente.
Malditos kilómetros que tanto me hieren.
Maldita por siempre la separación de los mares.
Tú allá, y yo aquí
...sufro
...ruego
Silencio absoluto.
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